Forzon

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miércoles, 4 de junio de 2014

Puntualizaciones sobre cuántica

En mi entrada anterior realicé una breve crítica a la cuántica, lo que no debe ser interpretado como que soy un negacionista de la cuántica. No me cabe duda de que la cuántica es un excelente campo de investigación y que tiene su existencia muy bien ganada en muchos y exitosos campos de la ciencia. El problema no está en la zona donde la cuántica se muestra perfectamente consolidada, sino en sus difusas fronteras del conocimiento, que son aprovechadas para especular sobre el más allá. Cosas como la telepatía cuántica y un largo etc...
Mi crítica va más precisamente dirigida a las habladurías y falsas expectativas generadas a partir, precisamente, de lo que no se conoce de la cuántica. No tengo ningún problema en aceptar los hechos consumados de la cuántica, cosas como el entrelazamiento cuántico no se pueden negar, es una realidad aunque nadie tenga una explicación para ello. Si, resulta tentador encontrar una buena explicación que encaje este fenómeno con la relatividad, es algo que tenemos pendiente. Mi opinión es que la cuántica no tiene continuidad, es decir, básicamente ha dicho todo lo que tenía que decir y no hay más. Todo lo que queda por hacer será aprovechar en forma de aplicaciones lo que ya sabemos de ella. Me hace mucha gracia lo del tele-transporte y esas cosas que presentan como sensacionales noticias cuando sus resultados están aún a millones de años luz de lo que todos entendemos por tele-transporte.
Pero lo que me parece más lamentable es la explicación de la masa con el bosón de Higg, el caso lo encuentro muy revelador de como la visión de la cuántica puede desviar los razonamientos hacia errores históricos y de dimensiones planetarias. Tengo una gran capacidad para soportar la duda razonable, pero dar por hecho asuntos tan escabrosos como el BigBang o esto de la masa del Higg es más de lo que puedo soportar.
Entiendo que esta ciénaga de conocimientos es una oportunidad única de supervivencia para una enorme cantidad de fauna cicicicientífica, ¡ Vaya ! Casi no lo digo. Y se ve que muchísima gente participa de forma entusiasta en discusiones, reformas y ajustes del modelo durante décadas.
Supongo que selo pasan bien haciendolo, ya discutían otros grandes eruditos sobre el sexo de los ángeles.

viernes, 28 de febrero de 2014

Lo cuántico y lo contable.

La cuántica es la niña bonita de la física, se le permite todo. Amparados en la permisividad que da la falta de entendimiento de algunos fenómenos cuánticos, tanto científicos como seudocientíficos no dudan en construir las más atrevidas teorías, la mayoría de ellas  sin pies ni cabeza, o sea, completamente disparatadas, incompletas y sin sentido alguno.  Incluso hay casos en que ambos, científicos y seudocientíficos parecen coincidir en el mismo disparate haciendo alarde de una sospechosa connivencia, como algunos trabajos recientes que intentan relacionar la conciencia con la cuántica.
Muy lejos de todo ese resbaladizo mundo cuántico, tenemos la teoría del forzón, que, si destaca por algo, es por tener un sentido pleno. En el forzón no hay dudas, las cuentas están claras y cualquiera puede repetirlas. Es por ello que el forzón marcas unos límites claros y pone freno a la excesiva imaginación cuántica. Pues si bien es cierto que todo puede ser explicado con campos, también es cierto que, de algún modo, estos campos construyen cosas que actúan como partículas sólidamente identificadas que respetan las normas de la teoría del forzón. De no ser así, dicha teoría no habría podido ser desarrollada, ni la compañía IBM habría podido escribir su logotipo con unos cuantos átomos individuales. igualmente, si el electrón sólo fuera una onda, no habríamos podido ver durante décadas los televisores con sus pantallas de rayos catódicos. Gracias a que pueden comportarse como partículas han podido ser acelerados para que impacten como balas en la pantalla del TV y desprendan la luz que forma las imágenes.
Por alguna razón los campos no se dispersan totalmente por el espacio y modificando deliberadamente las probabilidades, deciden concentrarse sólo en la región del espacio que alberga al electrón dando origen de ese modo a lo que puede ser entendido, a todas luces, como una partícula, desde luego, la cuántica tendrá las herramientas para explicar como esto ocurre.
De nuevo tenemos dos realidades que hay que llegar a compatibilizar para poder decir que hemos entendido el universo, la resbaladiza e incontable cuántica y la absoluta contabilidad del forzón.